Arthur Conan Doyle nació el 22 de mayo de 1859 en Edimburgo, Escocia, hijo del inglés Charles Altamont Doyle, y de la irlandesa Mary Foley. A los ocho años de edad, fue enviado a la escuela Romana Católica. Luego fue a la universidad Stonyhurst, pero dejó sus estudios al poco tiempo, en 1875. Para esa época, a pesar de su formación, abandonó el cristianismo y se convirtió en agnóstico.
Desde 1876 hasta 1881 estudió medicina en la Universidad de Edimburgo. Mientras tanto, dedicaba parte de su tiempo a escribir historias cortas; su primera publicación fue en el diario Chambers y Luink, antes de que él cumpliera 20 años. Para ese año, se recibió como médico naval, aunque recibió su doctorado cuatro años después. En junio de 1882, se mudó a Portsmouth. Estando ahí, instaló una clínica. Al principio no le fue muy bien con ella, por lo que en su tiempo libre comenzó a escribir historias nuevamente. Su primer trabajo resaltado fue "Un Estudio en Escarlata", en donde aparecía por primera vez Sherlock Holmes, personaje basado en un profesor de la universidad de ingeniosa habilidad para el razonamiento deductivo.
Mientras vivió en Portsmouth también jugó al rugby profesionalmente, en Portsmouth Association Football Club. Doyle jugó 10 partidos en total, entre 1900 y 1907. Su máxima anotación fue de 43, contra London County. Fue, también, el primer portero en la historia del equipo de fútbol de la ciudad, equipo conocido con el diminutivo de "Pompey".
En 1885, se casó con Louisa (o Louise) Hawkins, conocida como "Touie", quien sufrió de tuberculosis y murió el 4 de julio de 1906. Con ella tuvo dos hijos, Mary Louise (1889) y Alleyne Kingsley (1892 – 1918). Un año después, contrajo matrimonio con Jean Leckie, una chica a la que había conocido, y de la cuál se había enamorado en 1887, pero que debido a su matrimonio con Louisa no había podido concretar una relación. Con Jean tuvo tres hijos más, Jean Lena Annette, Denis Percy Stewart (1909 – 1955), y Adrian Malcolm.
En 1891, se mudó a Londres para practicar como oftalmólogo. En su biografía, luego aclaró que ningún paciente entró a su clínica. Por lo tanto, esto le dio más tiempo para escribir. En noviembre de ese año, le escribió a su madre que quería "matar a Sherlock Holmes, ya que estaba gastando su mente", a lo que su madre respondió: "la gente no lo va a tomar de buena manera". Entonces, de esta forma, decidió dedicarle más tiempo a cosas más "importantes", como sus novelas históricas.
Para 1900, escribió su libro más largo, La guerra de los Bóers. Ese mismo año, se presentó como candidato para la Unión Liberal; a pesar de que era un candidato muy respetado, no fue elegido.
En el transcurso de los años, se ha hecho famosa su afirmación acerca de un cuento de Robert Louis Stevenson (El Pabellón de los Links), declarando que era la cima misma de la técnica narrativa.
jueves, 5 de marzo de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
como describir
Cómo se hace una descripción
Hay que observar con mucha atención y seleccionar los detalles más importantes.
Después de seleccionar los detalles, hay que organizar los datos siguiendo un orden:- De lo general a lo particular o al contrario.- De los primeros planos al fondo o al contrario.- De dentro a fuera o al contrario.- De izquierda a derecha o al revés.
Al describir hay que situar los objetos en el espacio con precisión. Se usarán expresiones como a la derecha, junto a, al fondo, detrás de, en el centro, alrededor...
Cómo se describe un lugar
Al describir un paisaje o un lugar cualquiera, los escritores suelen presentar primero una visión general del lugar. Después van localizando en ese lugar los distintos elementos (los pueblos, los montes, el río...) utilizando palabras que indican situación en el espacio. Procuran transmitir la impresión que produce el lugar: alegría, tristeza, misterio, terror...
La descripción de objetos dirigen la atención del lector hacia detalles importantes y dan verosimilitud al relato.
Para describir un objeto se detallan sus rasgos característicos: forma, tamaño, impresión que produce... Y si el objeto tiene diferentes partes, se enumeran y detallan ordenadamente.
En las descripciones de objetos suelen emplearse términos específicos; por ejemplo, en la descripción de un reloj de pared se usan palabras como caja, esfera, manillas, pesas, péndulo...
Un método para describir objetos consiste en comparar un objeto con otro. Al comparar podemos utilizar dos tipos de rasgos:
Los rasgos diferenciales de cada objeto. Son las características que distinguen a unos objetos de otros.
Los rasgos comunes a las cosas que comparamos. Son las características que hacen que podamos agrupar a los seres en clases.
Para comparar hay que tener en cuenta lo siguiente:
Se deben comparar variables análogas. Al comparar objetos podemos observar el tamaño, la forma, la materia, el precio, la procedencia...
Se deben indicar las semejanzas y las diferencias.
Se deben ordenar la comparación. Primero las semejanzas y después las diferencias o al contrario.
Por cortesía de la pagina: http://roble.pntic.mec.es/msanto1/lengua/1descrip.htm
Hay que observar con mucha atención y seleccionar los detalles más importantes.
Después de seleccionar los detalles, hay que organizar los datos siguiendo un orden:- De lo general a lo particular o al contrario.- De los primeros planos al fondo o al contrario.- De dentro a fuera o al contrario.- De izquierda a derecha o al revés.
Al describir hay que situar los objetos en el espacio con precisión. Se usarán expresiones como a la derecha, junto a, al fondo, detrás de, en el centro, alrededor...
Cómo se describe un lugar
Al describir un paisaje o un lugar cualquiera, los escritores suelen presentar primero una visión general del lugar. Después van localizando en ese lugar los distintos elementos (los pueblos, los montes, el río...) utilizando palabras que indican situación en el espacio. Procuran transmitir la impresión que produce el lugar: alegría, tristeza, misterio, terror...
La descripción de objetos dirigen la atención del lector hacia detalles importantes y dan verosimilitud al relato.
Para describir un objeto se detallan sus rasgos característicos: forma, tamaño, impresión que produce... Y si el objeto tiene diferentes partes, se enumeran y detallan ordenadamente.
En las descripciones de objetos suelen emplearse términos específicos; por ejemplo, en la descripción de un reloj de pared se usan palabras como caja, esfera, manillas, pesas, péndulo...
Un método para describir objetos consiste en comparar un objeto con otro. Al comparar podemos utilizar dos tipos de rasgos:
Los rasgos diferenciales de cada objeto. Son las características que distinguen a unos objetos de otros.
Los rasgos comunes a las cosas que comparamos. Son las características que hacen que podamos agrupar a los seres en clases.
Para comparar hay que tener en cuenta lo siguiente:
Se deben comparar variables análogas. Al comparar objetos podemos observar el tamaño, la forma, la materia, el precio, la procedencia...
Se deben indicar las semejanzas y las diferencias.
Se deben ordenar la comparación. Primero las semejanzas y después las diferencias o al contrario.
Por cortesía de la pagina: http://roble.pntic.mec.es/msanto1/lengua/1descrip.htm
lunes, 26 de enero de 2009
2º libro de esta evaluación: Nacho Sanchis.

El libro trata sobre una niña adolescente que convive con su mejor amiga. Un día su mejor amiga se encuentra a una antigua amiga suya y se hacen muy amigas. Esto hace que entre entre ellas dos nazcan celos...
lunes, 19 de enero de 2009
Citas de personajes ilustres
1. Mejor es morir como pobre que vivir como miserable.
2. Los estados más corrompidos son los que más leyes tienen.
3. El éxito es la más peligrosa de las drogas .
4. Vale mas ser cobarde un minuto que estar muerto el resto de la vida.
5. Si das pescado a un hombre hambriento lo nutres durante una jornada. Si lo enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida.
2. Los estados más corrompidos son los que más leyes tienen.
3. El éxito es la más peligrosa de las drogas .
4. Vale mas ser cobarde un minuto que estar muerto el resto de la vida.
5. Si das pescado a un hombre hambriento lo nutres durante una jornada. Si lo enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida.
jueves, 15 de enero de 2009
Receta
CRÊPES· 300 g de harina
· 3 huevos
· 600 g de leche
· 6 cucharadas de azúcar
· 3 huevos
· 600 g de leche
· 6 cucharadas de azúcar
· Una pizca de sal
- Dejar reposar unos 30 minutos.
Elaboración:
En la sartén apenas se esparce muy poco aceite con una servilleta para que la crêpe no se quede pegada a la sartén. Primero se hace un de prueba y se tira, las siguientes ya valen.
Una vez hechas las crêpes puedes añardirles chocolate o nata.
Ramón Gomez de la Serna
Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 3 de julio de 1888 – Buenos Aires, 13 de enero de 1963) fue un escritor vanguardista español, generalmente adscrito a la Generación de 1914 o Novecentismo, e inventor del género literario conocido como greguería.
Hijo de un notable jurista, publicó su primer libro a los diecisiete años y terminó Derecho a los veintiuno, si bien no llegó a ejercer la profesión: el afán literario le absorbió. Empezó su carrera literaria en el periodismo, donde destacó por su carácter original, ejerciendo una rebelión imaginativa y nihilista contra una sociedad anquilosada, burguesa y sin expectativas. Procuró, en la revista Prometeo, que servía a los intereses políticos de su padre, renovar el panorama literario español bebiendo fundamentalmente de la literatura finisecular francesa e inglesa. Estuvo ligado sentimentalmente a la también escritora y periodista Carmen de Burgos, Colombine. Realizó con ella varios viajes por Europa, visitando París —ciudad a la que ya había viajado al acabar el bachillerato—, Londres, Nápoles, Lisboa... Funda —nada más empezar la primera Guerra Mundial— la tertulia de Pombo en un antiguo café y botillería de la calle de Carretas (un célebre cuadro de José Gutiérrez Solana la inmortalizó). Durante años, los sábados por la noche la Sagrada Cripta de Pombo recogió lo más significativo de la intelectualidad europea.
Escritor de personalidad muy acusada y de una vastísima obra, su creación más significada y reconocida es la greguería, que ejerció una enorme influencia en los creadores de su tiempo y, especialmente, en los poetas de la generación del 27. Él mismo aventuró una definición para entenderla: «humorismo + metáfora = greguería». Un ejemplo: «La Zeta es un siete que oye misa», pero también este otro: «Nuestros gusanos no serán mariposas». Fue importante su papel como vehículo de entrada en España de las vanguardias no sólo —ni fundamentalmente— literarias, a pesar de que ni su persona ni su obra pueden realmente calificarse de vanguardistas. Podemos seguir su obra periodística anterior a la Guerra Civil Española en La Tribuna, El Liberal, El Sol y La Voz. Su obra literaria se encuentra en casi todas las revistas del momento, desde las minoritarias y efímeras hasta Revista de Occidente, La Gaceta Literaria o Cruz y Raya. Los años veinte son los años del reconocimiento internacional de Ramón, vive en El Ventanal, el chalet que se construyó en Estoril con Carmen de Burgos, en Nápoles y vuelta a Madrid; en París, en Le Cirque d'Hiver da una conferencia subido a lomos de un elefante; en El Circo Americano de Madrid lee su conferencia rollo de papel sentado en un trapecio elevado sobre la pista.
Dueño de sus recursos literarios, se desborda en las conferencias, y cuando habla de los faroles un ciego se le acerca al término de la misma para decirle que gracias a él «ha podido verlos». En otras ocasiones no tiene tanto éxito, como durante el Concurso de Cante Jondo de Granada cuando, uno de sus oyentes, señalándole con una pistola, le comenta al espectador que tenía al lado: «¿Qué?... ¿Le mato ya?» Fue uno de los tres miembros extranjeros de la Academia Francesa del Humor junto Charles Chaplin y Pitigrilli. Valéry Larbaud introduce la greguería (échantillons) en Francia. Puede criticarse el exceso de su producción greguerística; pero como decía Jorge Guillén (Automoribundia, capítulo LI): «Cierto, a Ramón, en cuanto abre la boca, se le cae una greguería; prueba de que esto constituye, más que un género literario, la manera espontánea y elemental de sucederse la actividad normal e ininterrumpida de su humor».
Hijo de un notable jurista, publicó su primer libro a los diecisiete años y terminó Derecho a los veintiuno, si bien no llegó a ejercer la profesión: el afán literario le absorbió. Empezó su carrera literaria en el periodismo, donde destacó por su carácter original, ejerciendo una rebelión imaginativa y nihilista contra una sociedad anquilosada, burguesa y sin expectativas. Procuró, en la revista Prometeo, que servía a los intereses políticos de su padre, renovar el panorama literario español bebiendo fundamentalmente de la literatura finisecular francesa e inglesa. Estuvo ligado sentimentalmente a la también escritora y periodista Carmen de Burgos, Colombine. Realizó con ella varios viajes por Europa, visitando París —ciudad a la que ya había viajado al acabar el bachillerato—, Londres, Nápoles, Lisboa... Funda —nada más empezar la primera Guerra Mundial— la tertulia de Pombo en un antiguo café y botillería de la calle de Carretas (un célebre cuadro de José Gutiérrez Solana la inmortalizó). Durante años, los sábados por la noche la Sagrada Cripta de Pombo recogió lo más significativo de la intelectualidad europea.
Escritor de personalidad muy acusada y de una vastísima obra, su creación más significada y reconocida es la greguería, que ejerció una enorme influencia en los creadores de su tiempo y, especialmente, en los poetas de la generación del 27. Él mismo aventuró una definición para entenderla: «humorismo + metáfora = greguería». Un ejemplo: «La Zeta es un siete que oye misa», pero también este otro: «Nuestros gusanos no serán mariposas». Fue importante su papel como vehículo de entrada en España de las vanguardias no sólo —ni fundamentalmente— literarias, a pesar de que ni su persona ni su obra pueden realmente calificarse de vanguardistas. Podemos seguir su obra periodística anterior a la Guerra Civil Española en La Tribuna, El Liberal, El Sol y La Voz. Su obra literaria se encuentra en casi todas las revistas del momento, desde las minoritarias y efímeras hasta Revista de Occidente, La Gaceta Literaria o Cruz y Raya. Los años veinte son los años del reconocimiento internacional de Ramón, vive en El Ventanal, el chalet que se construyó en Estoril con Carmen de Burgos, en Nápoles y vuelta a Madrid; en París, en Le Cirque d'Hiver da una conferencia subido a lomos de un elefante; en El Circo Americano de Madrid lee su conferencia rollo de papel sentado en un trapecio elevado sobre la pista.
Dueño de sus recursos literarios, se desborda en las conferencias, y cuando habla de los faroles un ciego se le acerca al término de la misma para decirle que gracias a él «ha podido verlos». En otras ocasiones no tiene tanto éxito, como durante el Concurso de Cante Jondo de Granada cuando, uno de sus oyentes, señalándole con una pistola, le comenta al espectador que tenía al lado: «¿Qué?... ¿Le mato ya?» Fue uno de los tres miembros extranjeros de la Academia Francesa del Humor junto Charles Chaplin y Pitigrilli. Valéry Larbaud introduce la greguería (échantillons) en Francia. Puede criticarse el exceso de su producción greguerística; pero como decía Jorge Guillén (Automoribundia, capítulo LI): «Cierto, a Ramón, en cuanto abre la boca, se le cae una greguería; prueba de que esto constituye, más que un género literario, la manera espontánea y elemental de sucederse la actividad normal e ininterrumpida de su humor».
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